Estados Unidos y sus enemigos

   

        Para explicar el origen de la creación de esta especie de enemigo exterior por parte de Estados Unidos y su círculo Occidental hay que continuar hablando de la política basada en la creación de un círculo de influencia comercial y económica para expandir su sistema de vida y de valores. Una especie de neocolonialismo, pero sin utilizar la fuerza que sus homólogos europeos hicieran en el siglo XIX. Podemos decir que originariamente Estados Unidos poco a poco fraguó su poderío en el mundo gracias a la influencia económica que primero influyó en los estados americanos sin querer hacer una política imperialista como los europeos (doctrina Monroe), para poco a poco ir extendiendo su poderío económico con intereses comerciales con europeos y americanos. Tras la I y II Guerra Mundial con el declive de los Imperios Europeos y el auge del expansionismo comercial norteamericano propiciado sobre todo tras la II Guerra Mundial, Estados Unidos se erige como la potencia económica, comercial y cultural más influyente de Occidente, práctica esta que le llevará a un neocolonialismo con los recientes países independizados y en colaboración con las antiguas metrópolis. La necesidad de defender los intereses capitalistas llevará al enfrentamiento con la Unión Soviética en el contexto de la guerra fría. bien explicado en el artículo titulado El Imperio de Occidente: de la pax europea en la época colonial a la pax americana en la Aldea Global en la web contraclave.es. Era la teoría del “Enemigo en el Espejo” Durante los primeros años de la guerra fría algunos pensadores norteamericanos conservadores formularon la “Teoría del enemigo en el espejo”: una nación, una ideología política, un grupo, necesita tener delante suyo un enemigo, una imagen invertida que le permita saber quién es mediante una sencilla abstracción. Occidente tenía en la Unión Soviética a su perfecto enemigo en el espejo. Occidente era el resultado de la resta con la Unión Soviética, especialmente en todo lo relativo a la libertad y al liberalismo económico.

    Llegados a este punto y poniendo de fuente documental el libro de Edward W. Said Cubriendo el Islam. Cómo los medios de comunicación y los expertos determinan nuestra visión del resto del mundo, habría que hablar de aquellos países que Estados Unidos con esta concepción neocolonialista de considerarlos inferiores culturalmente a su sistema social y de valores intentaban ligarlos a su círculo de influencia. En el contexto de la Guerra Fría ejemplos de estos países son el célebre caso vietnamita y la propaganda anticomunista que nos intentaron vender por aquellos años de que estos países inmaduros había que intervenirlos militarmente para que no cayesen en las “garras” del comunismo. Así mismo es más influyente en nuestro tema el caso iraní que llegó a convertirse en un país satélite y convertido a como dice Said al american way of life. La llamada Revolución Islámica, liderada por el Ayatolá Joemini en 1979 era una respuesta contra el régimen corrupto y oligárquico del Sha de Persia, donde cada vez más se estaba incrementando la brecha entre ricos y pobres a pesar de la calidad de vida occidental que llevaban los primeros. Así pues utilizando la identidad musulmana relacionada con la población iraní ligado esto a llevar una política propia que no se caracterizada por el despilfarro anterior atrajo a las masas derrocando al Sha y formando la llamada República Islámica de Irán. Ya hemos escuchado las palabras de Castro en cuanto al diferente concepto, en este caso Irán, en la concepción del islam en la política de los países con mayoría musulmana. En este caso al convertirse en un nuevo país que no comulgaba con los intereses imperialistas estadounidenses dentro de la Guerra Fría, pero sin ser comunista se creó un nuevo enemigo, aunque todavía no era tan fuerte como el gigante rojo. Estados Unidos perdía por primera vez un país satélite, que a la vez no cayó en el comunismo. La crisis del petróleo contribuyó a la idea de que los países en los que se profesaba el Islam podían poner en apuros a los países Occidentales. A partir de aquí dejó de hablarse de los problemas aislados del mundo como palestinos, israelíes, iraníes etc… para poco a poco demonizar y aglutinar en un monolito el Islam. El apoyo que Irán empezó a dar a la guerrilla de Hezbolá y las milicias palestinas de claro contenido ideológico fue una especie de germen para relacionar el régimen iraní con islamismo radical, que apoyaba el terrorismo cuando detrás había un claro conflicto político. La crisis del petróleo de 1973 también sirvió para relacionar la unión que los países árabes podían hacer para perjudicar a Occidente. Además el estallido de la crisis iraní de 1979 también influyó en el precio del petróleo y por ello y alser un país no árabe, pero musulmán sirvió de pretexto para el maleficio islámico.

     Muchos fueron los artículos que empezaron a florecer en los medios de comunicación criticando al Islam y tratándola como la religión basada en la violencia y el combate. Medios que claramente se basaban en las informaciones que llegaban de las agencias de información descritas con anterioridad en el presente trabajo. Como explica el profesor de la Universidad Complutense de Madrid en Relaciones Internacionales de Magreb y Oriente Medio las agencias de información y más concretamente las anglosajonas y estadounidenses controlarían el 90 % de la información mundial. Hecho clave para entender esta concepción de la religión islámica en el mundo que se ha ido fraguando a lo largo de estos años. Así pues esta continua evolución que ha ido tomando la concepción de la palabra Islam en las agencias de los medios como sinónimo de violencia e integrismo responde en resumen a los intereses de los Estados Unidos. Relacionar actos de terrorismo islamista (palabra que va a tomar auge a partir de ahora para relacionarla en alguna ocasión en algunas informaciones que no aporta nada la religión y la estereotipa aún más si cabe como reconoce la profesora Dolores Bañón) con la guerrilla palestina o del sur del Líbano cuando son conflictos políticos y no religiosos y sin embargo no criticar algunos actos de Israel, como dice Said en su libro citado, cuando claramente anteponen intereses religiosos para mantener su población cuando solo contrataban mano de obra judía y expulsaban la árabe de los territorios responderían a los intereses geoestratégicos que persiguen los Estados Unidos. Pablo Sapag, profesor de Historia del Siglo XX de la Universidad Complutense de Madrid explica bien este fenómeno cuando habla de la gran complejidad que encierra la religión islámica. No se puede entender esta religión si se simplifica y se ve como un todo. Las diferentes corriente y distintas culturas dentro de los países que la profesan, así como diferentes nociones nacionales en algunos países árabes que se les suele confundir con islámicos, cuando no tiene que ver un gentilicio geográfico con una religión, que algunos son mayoritariamente islámicos en su población y otros se distinguen por definir su realidad nacional como una unión árabe de distintas confesionalidades  como es el caso sirio. Así pues Estados Unidos ha perseguido y tratado como una monolítica y peligrosa religión islámica en su intento de crearse un nuevo enemigo exterior. Es más, Sapag añade el hecho de que países aliados de los Estados Unidos con regímenes dictatoriales feroces y violentos como el caso de Catar no sean criticados por el hecho de ser aliados. Por ello desde el profundo desconocimiento de los periodistas occidentales se han ido creando términos que nada tienen que ver con la gran diversidad del Islam, como es Islam radical (simplificación para perseguir al nuevo enemigo) y al Islam moderado (aliado).

Comenta W. Said en su libro de Cubriendo el Islam anteriormente citado, que a raiz de estas primeras estereotipizaciones del Islam por parte de Occidente de una manera simplista empezó a hacer que surgieran los primeros artículos occidentales sin conocer más que la información suministrada por las influidas agencias informativas que controlaban casi la totalidad del flujo internacional comunicativo. Podemos poner de ejemplo un artículo titulado Thinking about terrorism donde se explicaba desde una perspectiva histórica la propensión de ciertos lugares para el surgimiento del terrorismo islámico escrito por Conor Cruise O´Brien en Atlantic en junio de 1986. Según palabras de Said, “Es un frívolo juicio histórico, donde se abusa de la generalización y se produce una estereotipazación tan increíble que cualquiera que tenga algún vínculo serio con el islam reconocería en ello algo más que una mera boutade. […] No nos informa sobre cómo salta en este caso de la religión a la cultura, ni tampoco especifica dónde se sitúan los límites de cada uno de esos conceptos. No nos dice dónde o cómo logra obtener tan privilegiada información.” También podemos citar la entrevista publicada en el Newsweek International el 18 de agosto de 1980, donde V.S. Naipul aseguraba que “El fudamentalismo musulmán no tiene una sustancia intelectual y por lo tanto se derrumbará”, donde sin especificarse a qué tipo de fundamentalismo ni sustancia intelectual, se simplificaba una vez más el complejo entramado de corrientes que encierra la religión islámica. La crisis de los rehenes iraníes y el fenómeno antiimperilista que estaba viviendo el tercer mundo en contra de los intereses norteamericanos llevó mediáticamente a esta visión monolítica de la religión musulmana. Podemos concluir esta corriente de articulistas y teóricos de esta radicalización islámica generalmente anglosajones e influidos por el desconocimiento hacia la realidad de las distinas corrientes que rodean al Islam en la formulación de la teoría que Samuel Huntington hizo del llamado Choque de civilizaciones publicado en un artículo en la revista estadounidense Foreign Affairs en 1993, en donde se describe los conflictos de las distintas civilizaciones. Este artículo es descrito por Sapag como simplista al hacer ver el fenómeno de la línea divisoria nosotros-ellos cuando en realidad la complejidad del mundo y más especialmente de la religión islámica no puede hacernos estudiar tan sencillamente el fenómeno de las relaciones internacionales. Puede concluirse así que respondería esta percepción de la información internacional por los intereses estadounidenses que se ha traducido en la información que manejan agencias de información, embajadas… Podría decirse que la I Guerra del Golfo también sirvió para caldear este ambiente de hostilidad mediática.

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