Visión general del Islam por los medios occidentales en los últimos años

      El 11 de septiembre con las palabras de Pablo Sapag no fue el inicio de la ya existente islamofobia, sino el detonante de la actual situación para justificar ese choque de civilizaciones, ese nosotros-ellos en donde la creación del enemigo común de Occidente habría llevado a una concepción simplista del complejo mundo del Islam. Hay que citar a cómo se describe el ensayo la profesora Deepa Kumar en la web rebelion.org:

 Kumar consideraba cinco mitos post 11 de septiembre “claves y que se dan por sentados”:

(1) el Islam es monolítico. De hecho, tal como se practica en decenas de países es diverso con muchas ramas sunníes y chiíes.

(2) es excepcionalmente sexista. De hecho, ni más ni menos que todas las demás religiones. El dogma cristiano afirma que Eva fue creada de la costilla de Adán. En un tiempo se quemaba en la hoguera a las mujeres europeas y estadounidenses por brujas. Les costó cien años de lucha tener derecho a votar. Siempre se ha atacado sus derechos, incluyendo los que tienen sobre sus cuerpos, ya que los fascistas cristianos promueven el dominio masculino de género.

(3) es inherentemente violento e intolerante, el término “jihad” se usa erróneamente para connotar guerra santa. De hecho, se refiere tanto a una lucha interna para vencer la propia debilidad como a una menor por la supervivencia y la defensa.

(4) la mente musulmana es incapaz de razonar y de hacer ciencia. El 12 de septiembre de 2006 el Papa Benedicto XVI equiparó al Catolicismo con la razón y afirmó que el Islam carecía de ella. Muchas otras personas antes que él defendieron el mismo argumento que era entonces tan espurio y racista como ahora.

(5) “Occidente difunde democracia mientras que el Islam genera terrorismo”. A consecuencia de ello la civilización occidental debe modernizarlo y dominarlo. Estados Unidos, por supuesto, desdeña las libertades democráticas y prefiere a déspotas fáciles de cooptar en vez de la justicia y la liberación sociales.

Kumar lucha contra los mitos por medio de análisis académicos y pone en evidencia lo odiosos y falsos que son.”

      Habla también del incremento de votos que han ganado algunos partidos de extrema derecha en los últimos años sirviéndose de este fenómeno de islamofobia que han sabido difundir los medios. Por otro lado hay que decir que en los años que siguieron al 11 de septiembre la información general que los grandes grupos informativos que controlaban prácticamente el flujo internacional, se sirvió de las tesis anteriores que Kumar habría definido anteriormente. Dependiendo del conflicto y los intereses que persiguiera Occidente se contó la realidad adaptada y vinculada la religión musulmana con terrorismo, violencia, sexismo… muchas veces con conflictos que no podrían meterse dentro de un contexto religioso, pero que sin necesidad informativa se relacionó las ya recurrentes palabras como islamismo radical para conflictos de índole política como es el palestino israelí, se habló en exceso de las acciones terroristas de la postguerra iraquí y al mismo tiempo se espectacularizó la guerra y no se habló de las acciones dañinas norteamericanas. Así también ha habido una tendencia a informar de los sucesos de manera aislada que de alguna forma se relacionarían con la violencia e Islam como los casos de ablación de clitorix, lapidación, calificar la vestimenta y vida de la mujer musulmana como coercitiva y sometida al varón… Reproduciendo un fragmento de un trabajo académico sobre islamofobia en los medios de comunicación realizado en la facultad de las ciencias de la información de la Universidad Complutense de Madrid (El poder de los medios de comunicación occidentales: la islamofobia. Mauricio Fernández Armenta, Jessica Méndez Puga,Sandra Miranda Pozón, Nuria Morcillo García, Andrea Pérez Egido), vemos una tesis de lo que en general ha sido el lenguaje utilizado para mostrar en un monolito lo que es la diversa religión islámica traducida también en diversas culturas que profesan su fe. Ya sea para referirse a militantes de Hamas, Hezbola, etc… que en alguna ocasión han podido realizar actos violentos, pero más relacionados con un conflicto territorial como es el árabe-israelí.

Haciendo referencia a la imagen global que los medios occidentales ofrecen del Mundo Árabe

hay que decir que ésta se caracteriza por su falta de objetividad y por la constante utilización

de términos como “islamismo”, “integrismo”, “fundamentalismo” o “terrorismo”, creando así

en la opinión pública una asociación de ideas e imágenes negativas.

Hace unos meses, siguiendo este tema, la Facultad de Ciencias de la Información de la

Universidad Complutense de Madrid organizó un debate donde quedaron dos ideas

importantes a este respecto: la primera fue pronunciada por una joven cristiana que se había

convertido al islam, quien constató que recogiendo el grueso informativo de noticias dadas por

los diarios de mayor tirada en España durante varios días, las palabras que más se repetían

eran “terrorismo”, “fundamentalismo”, “islam” y “velo”. La otra idea fundamental para

entender esta teoría fue pronunciada por una periodista musulmana que actualmente trabaja

en Córdoba Televisión, un canal de noticias en español realizado por musulmanes, quien

sentenció que “referirse a ‘terrorismo islámico’ es como decir ‘terrorismo vasco’ o ‘terrorismo

cristiano'”. Efectivamente hemos podido comprobar, como luego se verá en el siguiente punto,

Casos Concretos”, como los medios de comunicación occidentales hablan de terrorismo

islámico cuando quieren hacer referencia a actos terroristas acaecidos por un grupo de

personas u organizaciones, como podría ser Hamás. Y es que es cierto que los principales

medios occidentales presentan el islam como un peligro al vincularlo permanentemente con el

terrorismo. La misma teoría la apoya Daya Thussu, profesor de comunicación internacional,

quien establece que “palabras como Hizbolá, Hamás y mujaidines aparecen cotidianamente en

páginas editoriales de diarios y revistas internacionales, radios y televisiones sin que se ciñan

adecuadamente a su significado. La mayoría de las veces, son presentados en los medios

occidentales como terroristas fanáticos decididos a destruir todo lo que el ‘libera’ Occidente

aprecia”. El lenguaje usado está cargado de clichés. Al analizar cualquier noticia surgida al respecto del

tema, encontramos que los implicados son definidos como “terroristas” y “militares”. Estos

son términos que propician juicios de valor con respecto a los conflictos. Si los términos usados

fueran “tropas invasoras” y “milicias de resistencia”, como apunta López Dusil, se tendría una

concepción totalmente opuesta en cuanto a los conflictos”.

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