Primavera Árabe (II)

Las causas

La crisis económica. En 2009, los países árabes se ven afectados por la crisis económica mundial. Sin embargo, sus efectos y el grado de su impacto son diversos dependiendo de cada país y de cada sector. Las particularidades económicas, políticas, geográficas, sociales, demográficas y culturales de cada país explican la complejidad y la diversidad de sus efectos. La región se ve afectada por varias crisis que, desde distintos frentes y con distintas formas y grados, ponen en evidencia problemas estructurales y de desarrollo importantes, aún por resolver.

En los últimos años, algunos países de ingresos medianos, como Egipto, Túnez o Jordania, se han esforzado por diversificar sus economías y crear empleos en nuevos sectores, por ejemplo, tratando de ser más competitivos en el sector textil o construyendo nuevos centros vacacionales en los destinos turísticos de mayor crecimiento del mundo o construyendo nueva infraestructura para ayudar a las pequeñas empresas a vincularse con los mercados mundiales. Sin embargo, las restricciones de los mercados de crédito y las perspectivas de menor progreso han frenado este crecimiento. No obstante, los países menos adelantados, como Djbouti y el Yemen, y los países en situación de conflicto, como Somalia, son los que se verán más gravemente afectados por la crisis.

Los recortes de ingresos impondrán importantes límites a los procesos de desarrollo en marcha, así como grandes retos e incertidumbres sociales y políticas. En este sentido, la crisis pone a prueba las políticas y estrategias de desarrollo introducidas por los Estados y su propia estabilidad y fortaleza, tanto a nivel nacional como regional.

– El desempleo. Las tasas de desempleo, especialmente entre los más jóvenes, representan uno de los principales retos para muchas economías árabes a corto y medio plazo. Según el informe de Desarrollo Humano Árabe, el paro juvenil afecta a los países árabes de una forma desproporcionada. La tasa media de desempleo entre los jóvenes ronda el 30 por ciento, y es especialmente preocupante en países como Argelia, que presenta un 45 por ciento de desempleo juvenil. Aunque menos alarmante, los datos también son preocupantes en otros lugares como Arabia Saudí. En el mismo sentido, la Organización Árabe del Trabajo señala que, en 2008, el desempleo había aumentado al 14,4%, más del doble de la tasa global del 6,3%. Aunque el porcentaje varía de un país árabe a otro, el desempleo de los jóvenes es muy elevado, pues representan más del 50% de la población desempleada. El desempleo promedio de los jóvenes de la región es del 25,5%, que es la tasa más alta del mundo. Además, la persistente discriminación en el mercado laboral por razón del sexo ha llevado a mayores tasas de desempleo entre las mujeres.

El desempleo y la necesidad de crear puestos de trabajo para una creciente población joven es probablemente uno de los mayores retos que afrontan buena parte de los países árabes. Esta situación socioeconómica se hace todavía más compleja en aquellos países que no cuentan con ingresos de las exportaciones de hidrocarburos pero sí enfrentan fuertes presiones demográficas.

El deterioro de la economía real y el consecuente incremento del desempleo, así como la reducción de la calidad de vida de los ciudadanos son algunos de los factores responsables de contestación social y protestas en algunos estados.

– La seguridad humana. El Informe árabe sobre el desarrollo humano de 2009 indica que la seguridad humana es un requisito previo para el desarrollo humano, y que la ausencia generalizada de la seguridad en los países árabes socava las opciones de las personas. La seguridad humana tiene que ver no sólo con asuntos relativos a la a la supervivencia, sino también con las consideraciones relativas a la calidad de vida.

FUENTE: IDH 2009 países árabes (inglés)

En segundo lugar destacaría el papel de una serie de factores desencadenantes. Destacan:

a) Hechos puntuales incontrolables, como la inmolación del vendedor de fruta de Túnez, que se convierte en un héroe y símbolo de toda una revolución, que además, dado el carácter romántico de las revoluciones, denominamos la Revolución de los Jazmines. Que algo así pudiera pasar no sería descartable dada la situación general y los factores primarios que se daban en esos países. Quizás la sorpresa vino por su origen en Túnez. Hay que considerar otros efectos simbólicos importantes, como los blogueros de Egipto, con un trabajo intensísimo en los últimos años, sobre todo desde 2008, alguno de los cuales también ha llegado a ser un símbolo. Y es que toda revolución precisa un héroe, un símbolo. Sin extenderme en esta cuestión, sí señalar que se trata de naturaleza humana en estado puro, dos hemisferios cerebrales, uno de los cuales, el más lógico y racional, hace percibir a los ciudadanos que las cosas no van bien. El otro hemisferio, más emocional y creativo, es el que pone motor a la acción. La activación del hemisferio emocional se logra con impactos sensitivos, imágenes, banderas, sueños de libertad, ilusiones colectivas.

b) Factores demográficos, fundamentalmente la juventud de la población, aunque por ejemplo en Georgia las protestas se han denominado “Revolución de la Plata”, en referencia a las canas de un amplio colectivo de participantes mayores de cincuenta años.

c) Movilizaciones. Son los diferentes procesos de persuasión e influencia que pueden darse, un nexo entre el mundo del deseo o el virtual y la salida a la calle. Es tremenda la importancia del viernes en las culturas señaladas, como día de rezo. La mayoría de protestas se organizan a la salida de las mezquitas. Y para más énfasis se las dota de un titular. Inicialmente era el “día de la ira”, posteriormente hemos asistido a “día de la dignidad” en Siria, y a un fracaso en cuanto al objetivo final, de momento, “día de la despedida” en Yemen. Y cada viernes el título del día es novedoso. En Marruecos el día clave es el domingo.

En tercer lugar destaco una serie de factores que sin ser causales, ni suponer tampoco un desencadenante, contribuyen a que la revuelta se propague. Son los denominados “factores de ayuda”:

a) Efecto contagio. Es básico. Si los ciudadanos de un país perciben que sus vecinos han podido hacer aquello que desean pero no se atreven, disponen inmediatamente de un incentivo para la acción. Esta es una de las causas por las que se puede estar siguiendo una cierta pauta, y hasta que no acaba de aclararse la situación de un país no se desencadena totalmente la crisis en el siguiente.

El ejemplo lo aporta Libia, cuya situación incierta posiblemente ha influido en paralizar procesos en otros países. En el efecto contagio influyen los factores de ayuda relativos a los procesos de comunicación.

b) Internet y redes sociales. Sirven para movilizar, pero no hasta el punto de protagonismo que se le ha otorgado. Por ejemplo, en Egipto, hay que pensar en cómo ha circulado la información boca a boca, ciudadano a ciudadano, y la posible utilización de las redes de acción social de los Hermanos Musulmanes, organizados como pocos otros poderes existentes en estos países.

c) Wikileaks. Efecto similar, incrementa la ira al percibir el ciudadano la corrupción y las formas de actuar de las cúpulas dirigentes.

d) Medios de comunicación. Centrar el foco en Internet ha generado no prestar la atención que merece el papel de los medios de comunicación. La información contribuye a conocer lo que está pasando y, en base a ella, anima o desanima al ciudadano a actuar. Al Jazzera se consolida como medio de comunicación de referencia. http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2011/DIEEEO52-2011Primaveraarabe.pdf

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