La formación

Según un artículo de Juan Manuel Vera, de la Fundación Andreu Nin, el desarrollo de Al Qaeda en algunos países musulmanes obedece a unas circunstancias complejas. Tal vez la circunstancia más relevante sea la sensación de fracaso de las élites políticas de los países musulmanes, que está acompañado de la falta de modernización y “occidentalización”, que se empezó a realizar en el siglo XX y que al contrario de lo que se esperaba, no ha tenido resultados positivos. Esta y otras circunstancias han propiciado de alguna manera que se haya creado un hueco político en el que se han desarrollado los movimientos integristas. Las fuerzas político-religiosas aparecen en este contexto como una única alternativa frente a unas oligarquías con una base social bastante débil, y por tanto Al Qaeda sería algo así como el alma de todos estos movimientos políticos que van desde Marruecos hasta Filipinas.

Por otra parte, según Fernando Reinares, catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, el éxito de Al Qaeda ha consistido en la persistencia de la propia organización como estructura terrorista después de los atentados del 11-S, en la extensión del yihadismo en el mundo y en el condicionamiento de las políticas de seguridad, sobre todo a raíz de los atentados en Estados Unidos y en España. No obstante, Reinares también expone otras características en las que se afirma que Al Qaeda también ha fracasado. Entre ellas se encuentra la imposibilidad de no haber podido movilizar a todas las sociedades musulmanas, la expulsión de Estados Unidos de Oriente Medio o la pérdida de su anterior líder, Osama Bin Laden.

Sobre la persistencia en el tiempo de la propia organización terrorista, Fernando Reinares afirma que existe una diferenciación muy evidente entre la Al Qaeda de hace más de diez años con la que existe en la actualidad. Por un lado, el número de militantes ha descendido de una forma considerable. Si hace unos años eran miles de personas las que se encontraban entre sus filias, hoy en día tendríamos que hablar de unos centenares. También las zonas de concentración han descendido de una forma considerable, contando en el presente con algunas zonas tribales al noroeste de Pakistán. Así mismo, la capacidad de ejecutar los atentados también se ha reducido bastante, hasta tal punto que hoy difícilmente se podría ir más allá de la ideación o planificación de los propios actos terroristas.

Por otra parte, la pérdida del líder de Al Qaeda también ha sido relevante. No solo estamos hablando de la muerte de Bin Laden en la famosa “Operación Lanza de Neptuno” o “Operación Gerónimo”, sino también la desaparición de otros personajes clave como Atiyah Abd al Rahman, al que muchos consideran el auténtico gestor de la organización terrorista.

Sin embargo, el éxito más importante de Al Qaeda en su conjunto radica en el terror y el miedo que ha provocado en los demás países, sobre todo occidentales. El miedo a un posible atentado tras el 11-S como sucedió en España ha motivado la aparición de complejas formas de seguridad que han supuesto muchos costes para los gobiernos. Al fin y al cabo, ése es el trasfondo de los objetivos de todo grupo terrorista: el recuerdo y la propagación del miedo entre sus enemigos.

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